¿Qué iba a decir yo?

¿Qué iba a decir yo?

imagen-notaLas pérdidas cotidianas de memoria responden a una función normal del cerebro. El estrés y la falta de atención también influyen. Cómo reaccionar ante ellas. Ejercicios para lograr una mente brillante. 

¿Cómo se llama esa actriz pelirroja, que es la protagonista de la telenovela de la noche? ¿Dónde dejé el celular? Tengo el nombre de esa persona en la punta de la lengua…. ¿Qué busco en este cajón? ¿Qué venía a hacer yo ? Este tipo de olvidos son algo habitual en la vida cotidiana, y no tienen por qué reflejar la presencia de ninguna enfermedad. De hecho, obedecen al funcionamiento normal del cerebro.

El ojo humano realiza movimientos para registrar el entorno unas cinco o seis veces por segundo, y así recopila cantidades enormes de información de la que solo se conservan una parte y el resto se desecha. Si hubiera que guardar en la memoria absolutamente todo lo que vemos, escuchamos o leemos cada segundo, el cerebro estaría sobrecargado y eso deshabilitaría nuestro entendimiento. Vaciar la ‘papelera de reciclaje’ de vez en cuando (como la de la computadora) se convierte en un acto imperativo para la supervivencia.

Todas las noches se da un proceso en el cerebro por el que se van desechando recuerdos del día y prevalece otra información. La memoria es selectiva. “En general, el olvido es fisiológico. Olvidar es una función normal del cerebro, porque si recordáramos todo sería un gran problema”, advierte el neurólogo Roberto Spantillo .

En los años veinte del siglo pasado la ciencia conoció y estudió el caso de un individuo ruso que presentaba lo que se conoce como hipermnesia, es decir, exceso de memoria. Era incapaz de olvidar un nombre, un dato, una cara… Recordaba absolutamente todo, aunque pasaran años. Sin embargo, no sabía manejar tanta información, mezclaba sentidos y su don se convirtió en un tormento. Parece el argumento de una película, pero fue un caso real, muy parecido al del protagonista de “Funes, el memorioso”, cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges.

Despistes domésticos

La pérdida de memoria es un proceso necesario y frecuente, que en ocasiones se relaciona con procesos benignos como la falta de atención, el estrés o la ansiedad. También hay lagunas que nunca fueron otra cosa. “No recordar dónde quedó el celular no es un problema de memoria, porque uno lo dejó cuando estaba haciendo otra tarea y lo hace de modo inconsciente. Por eso, este episodio no se puede recuperar”, apunta el neurólogo.

Otra de las causas de estos despistes cotidianos conecta con la ubicación espacial. “La memoria se codifica en un lugar determinado. Si estoy en el living y voy a la cocina a buscar las tijeras, cuando cambio de habitación ya salí del lugar de donde se creó el recuerdo, por lo que éste se desvanece. Si no recuerdo que fui a buscar las tijeras, la mejor técnica es volver al living”, añade Álvaro González, experto en salud cerebral.

Según este especialista, los recuerdos se crean por lugares, personas o momentos. “El lóbulo temporal del cerebro es la parte más importante en cuanto a la memoria que se asocia a caras y nombres. Es muy difícil recordar nombres porque no tienen nada que ver con las caras. Un rostro no dice nada sobre si se llama María o Natalia. Si usáramos los apodos sería más fácil porque es más sencillo recordarlos. En estos casos, lo mejor es hacer un esfuerzo de contención y relajación. Si uno no recuerda el nombre del actor Brad Pitt, lo más recomendable no es buscarlo en Internet; lo mejor es relajarse y empezar a pensar cosas que sabemos de él, qué otras películas hizo… y el nombre vendrá solo”. Sobre todo, es importante no estresarse. “Vivir con angustia estas situaciones dificulta el retorno de la memoria”, añade el doctor Spantillo.

Lo busco en Internet

Las personas atareadas son más propensas a estos olvidos cotidianos. “Cuantas más cosas pretendemos recordar y más compleja sea la vida, más normal será que olvidemos”, añade el neurólogo, quien también sostiene que esta situación se relaciona con el estilo de vida en las grandes ciudades.

“Bueno, no es para tanto. Si me olvido algo, lo busco en Internet”, pueden argumentar muchos de los que siempre están dispuestos a cliquear y buscar en la red. Es verdad, pero… ¿el buscador Google provocará entonces que perdamos la memoria por permitirnos recuperar nuestros recuerdos a un golpe de clic? “No sé qué ocurrirá en los años por venir, porque esto no es algo que cambie en una sola generación. Es posible que haya alteraciones en la manera de memorizar y recordar la información, pero tampoco será algo tan negativo como se pretende mostrar. A veces no es tan importante tener tanta información en la cabeza sino saber dónde buscarla o qué habilidades se pueden desarrollar con ella”, agrega el especialista.

¿Cuándo hay que preocuparse verdaderamente por estos olvidos del cerebro?

– Cuando tengamos dificultades con las palabras y no nos demos cuenta en el momento, ni al ser corregidos.

-Cuando no seamos capaces de recordar qué hicimos el día anterior, ni siquiera cuando alguien nos lo menciona.

-Cuando las personas que nos rodean muestran preocupación por nuestras fallas de la memoria y, aun así, permanecemos tranquilos.

-Otro signo para preocuparse es haber perdido el olfato al mismo tiempo que la memoria.

Mantener la memoria aguda

La mala memoria puede ser una parte normal del envejecimiento, porque a medida que pasan los años, ocurren cambios en todo el cuerpo, inclusive en el cerebro. Como resultado, algunas personas pueden notar que les toma más tiempo aprender algo, que no recuerdan la información tan bien como lo hacían antes o que pierden cosas. Éstas usualmente son señales de problemas leves de mala memoria, no de problemas serios de la memoria.

Algunos adultos mayores también advierten que ya no entienden bien las consignas cuando completan pruebas de memoria compleja o de aprendizaje. Pero los especialistas sostienen que, si se les da suficiente tiempo, las personas mayores saludables pueden desempeñarse igualmente bien que los más jóvenes en estas pruebas. De hecho, a medida que van envejeciendo, los adultos saludables usualmente mejoran en áreas de capacidad mental tales como el vocabulario.

Existen técnicas que pueden ayudar a mantener las capacidades mentales y de memoria. Estos son algunos consejos:

-Planear las actividades, hacer listas de lo que se tiene que hacer y usar ayudas para la memoria como cuaderno de notas y calendarios. Algunas personas recuerdan mejor las cosas si mentalmente las conectan con otras cosas significativas, como un nombre familiar, una canción, libro o programa de televisión.

-Desarrollar intereses o pasatiempos y participar  en actividades que puedan ayudar tanto a la mente como al cuerpo.

– Realizar actividades físicas y hacer ejercicios. Varios estudios asocian el ejercicio (por ejemplo, caminar) con un mejor funcionamiento del cerebro.

-Buscar actividades, tales como ejercicios o pasatiempos, para aliviar la sensación de estrés, ansiedad o depresión.

Otras causas

Algunos problemas de la memoria están relacionados a cuestiones de salud. Por ejemplo, los efectos secundarios de algunos medicamentos, una deficiencia de vitamina B12, alcoholismo crónico, tumores o infecciones en el cerebro o coágulos de sangre en el cerebro pueden causar pérdida de la memoria o posiblemente demencia. Algunos trastornos de la tiroides, de los riñones o del hígado también pueden contribuir a pérdidas de la memoria.

Problemas emocionales tales como el estrés, la ansiedad o la depresión, pueden hacer a una persona más olvidadiza. La jubilación o el fallecimiento del conyugue, pariente o amigo puede generar tristeza, soledad o preocupación. Cuando hay que lidiar con estos cambios de la vida, algunas personas se sienten confundidas y olvidadizas.

La confusión y los problemas de memoria causados por emociones son, en general, temporales y desaparecen cuando los sentimientos se van disipando y pueden ser aliviados con el apoyo de amigos y familiares, pero si estos sentimientos persisten por mucho tiempo, es importante buscar ayuda médica.

INSERT

“Olvidar es una función normal del cerebro, porque si recordáramos todo sería un gran problema” (Roberto Spantillo, neurólogo)

-“ No es tan importante tener tanta información en la cabeza sino saber dónde buscarla o qué habilidades se pueden desarrollar con ella”. (Roberto Spantillo, neurólogo)