¡Maestros por siempre!

¡Maestros por siempre!

maestrosLos bajos niveles de aprendizaje, las altas tasas de deserción, el elevado nivel de ausentismo de alumnos y docentes y el enrarecido clima escolar dejan poco espacio para celebrar. Pero, a pesar de todo, cada vez más jóvenes eligen dedicarse a la enseñanza. Ser maestro es un desafío, una pasión que se asume con los otros.

“Ser docente es una vocación que va más allá de cualquier contexto social”, confiesa con entusiasmo Lucía, una estudiante del profesorado de educación primaria, que apenas cumplió los 20 años. Según datos del Ministerio de Educación, la matrícula en los institutos creció sostenidamente en los últimos cinco años. El camino de la docencia se elige por varios motivos. Por un lado, son numerosas las inclinaciones de los jóvenes hacia temas específicos unidos al deseo de enseñar y, por otro, estudiar esta carrera suele garantizar una salida laboral con estabilidad. Otras razones constatadas son los niveles de exigibilidad de la carrera docente; hay quienes intentan en un primer momento carreras más difíciles y ante experiencias de fracaso universitario se vuelcan a la docencia.

Además, en muchas localidades del país la docencia es una alternativa disponible frente a las carreras universitarias que exigen traslados y muchas erogaciones económicas que deben afrontar las familias. Por otra parte, para los jóvenes que son la primera generación en acceder a estudios superiores, la docencia es una opción prestigiada y un canal de ascenso social respecto de su medio de origen y una alternativa vigente que despierta interés.

Enseñar para la vida

La percepción de que la escuela está en crisis es generalizada y llama a preguntarse: ¿qué lugar ocupan los maestros en este marco? Hay quienes hablan de una desvalorización del rol del docente y de la pérdida de entidad de la escuela como institución formadora. En las aulas se viven situaciones complejas que exigen un análisis profundo respecto de qué significa ser docente hoy.

Para reposicionar el trabajo del docente es importante otorgar el estatus de una profesión jerarquizada y reconocida socialmente, pero la revalorización social no es una imposición, sino una construcción colectiva, que en parte depende de los propios profesionales de la educación a través de sus actuaciones.

Hoy la docencia exige, además de una capacitación permanente, una atención personalizada de las necesidades de los chicos porque no sólo se trata de ofrecer una formación curricular, sino también una formación más humana. No es lo mismo enseñar en un momento de certezas que en uno de incertidumbre y cambio constante. Hoy más que nunca es importante que el docente pueda constituirse como figura de autoridad y contención; su tarea no es sólo enseñar conocimientos e instruir, sino educar. En palabras de los chicos, “un buen maestro acompaña y enseña para la vida”.