Instinto paterno

Instinto paterno

padresA  medida que los hombres pasan más horas con sus hijos, son capaces de desarrollar las mismas competencias que una mujer en su crianza. Este apego no tiene una razón genética, sostienen los especialistas en vínculos familiares. Los hombres son mejores padres ahora porque pasan más tiempo con sus hijos, como antes sólo lo hacían las mujeres y es por eso que se espera del varón un vínculo más estrecho con ellos. El de hoy es un padre que juega, alimenta y ejerce un nuevo rol frente a sus hijos.

“Cada vez hay más estudios que indican que el instinto paterno-filial, que nos lleva a cuidar, proteger y querer de manera especial a nuestros hijos generando un importante vínculo emocional y afectivo, existe en los hombres”, afirma la psicóloga Irene Rivera Páez  y eso parece haberse manifestado en Rodolfo, un joven papá primerizo de 33 años cuando vio por primera vez a su hijo y sintió un amor casi instantáneo. Él también experimentó una necesidad inexplicable de brindarle cuidado y protección con sólo tener a su hijo en brazos. “Me sorprendió mi reacción;  el amor incondicional que siento por él es nuevo y absolutamente diferente”, advierte Rodolfo quien no puede explicar con palabras lo que es querer a alguien “más allá de no saber ni cómo es”, dice quien debutó hace dos meses como padre.

Con ese amor inexplicable que siente hacia su hijo, Rodolfo está empezando a construir uno de los vínculos afectivos más profundos que para algunos científicos no tiene misterios y está en los genes, lo cual permite hablar de la existencia de cierto instinto paterno. “Cada vez hay más estudios que indican que el instinto paterno-filial, que nos lleva a cuidar, proteger y querer de manera especial a nuestros hijos formando un importante vínculo emocional y afectivo, existe en los hombres”, afirma la psicóloga  Rivera Páez.

Aumento de hormonas como la prolactina, la oxitocina y el estradiol en hombres que conviven con mujeres embarazadas, sumado al descenso de la testosterona en varones que van a ser padres, parece dar como resultado “un comportamiento menos agresivo, más estable y más tierno en el futuro papá”, según sostiene la especialista. Para la mayoría de los hombres, estos vaivenes hormonales son casi siempre imperceptibles.

¿Instinto ó empatía?

Sin embargo, la idea del instinto en los seres humanos está bastante cuestionada. Son varios los especialistas que, incluso, ponen en duda que exista un instinto materno. “En la crianza y en el cuidado de un hijo, de la cría humana, interviene siempre lo cultural. Que se segreguen hormonas inductoras del apego no quiere decir que haya instinto. Lo que llaman «instinto paterno» es consecuencia de una interrelación cultural o psico cultural. No es que hay algo innato, se aprende a ser buen padre“, plantea el psiquiatra y psicoanalista Harry Campos Cervera, de la Universidad Favaloro.

A su turno, la terapeuta familiar, Susana Iriondo advierte: “los conceptos clave que muchas veces pueden confundirse con instinto son la empatía y el apego. Lo que sí existe es la capacidad de empatía, de hacerse eco de lo que otro siente, a partir de la activación de neuronas espejo. Ésta es la base de las conductas maternantes. Hoy muchos padres desarrollan conductas de alimentación, de arrullo, de cuidado, que pueden sustituir a las de la madre. Cuando los varones tienen capacidad de empatía y están en contacto con el niño, son igual de capaces de decodificar las necesidades de ese niño que la mamá”, dice Iriondo.

El apego, en cambio, es la necesidad de contacto del niño, que se relaciona con la capacidad de cuidado en los adultos. “Cuando el hombre está más en contacto con sus hijos, como pasa ahora, desarrolla esta capacidad. Antes se creía que el apego era exclusivo de la madre, pero hoy se sabe que también el papá puede satisfacer ese necesidad de contacto físico.”

Otro estudio reciente realizado por un grupo de expertos franceses determina que los padres son perfectamente capaces de reconocer -entre muchos otros- el llanto de su bebe. Y los hombres también muestran una notable ductilidad al interpretar ese llanto. “La diferencia en la eficacia de un padre u otro a la hora de calmar a sus pequeños puede estar determinada por la cantidad de tiempo que pasa cada uno con el bebe y no con el sexo de esa persona”, concluye el estudio.

A medida que los hombres pasan más horas con sus pequeños hijos, son capaces de desarrollar las mismas competencias que una mujer para criarlos. “No es que la mujer, por tener algo genético, era mejor madre que un varón. Ni los hombres son ahora mejores padres porque se descubrió lo de los cambios hormonales –sostiene Irene Rivera Páez-. Sencillamente la mujer pasaba más tiempo con sus hijos porque el hombre trabajaba y ella se quedaba en la casa. Y hoy, que la mujer trabaja, los hombres pasan más tiempo con sus hijos y se espera del varón que tenga un vínculo más estrecho con ellos. Un padre que no juega, que no lo alimenta, estaría faltando a su rol.”

Ideal paterno

Las nuevas  conductas de los varones demuestran que hoy ser buen padre es una meta personal tan importante como la realización profesional. Por lo menos para los hombres que eligen trabajar desde su casa, o menos tiempo. La vida del padre que se va todo el día y vuelve a la noche no es el modelo que mejor encaja con estos hombres que eligen no sobrecargarse para tener tiempo de calidad con sus hijos. La contracara del padre hiper presente es el cansancio, porque también se necesita tiempo para producir y eso significa estar liberado algunas horas de sus hijos.

Pero ¿cuál es ahora la función de un padre? Para el psicoanálisis, es una función liberadora. “Es el que separa a la madre del bebe. La función materna, en cambio, es de nutrición y cuidado. Y esto no se ha modificado a pesar de que hoy el hombre comparta la crianza de sus hijos con la madre”, dice el psicoanalista Campos Cervera.

Lejos de la psiquis y de lo simbólico, en el devenir cotidiano, la expectativa respecto de lo que significa la función paterna se desprende de una encuesta que arroja que el 47,6% de los participantes manifestó que la principal función de un padre es dar amor y estar siempre que su hijo lo necesite. En segundo lugar, con el 44,7%, los consultados respondieron que las funciones eran educarlos, enseñarles buenos modales, respeto y ponerles límites. Y sólo el 7,6% expresó que su función principal como padre era proveer económicamente a su familia. Además, el 45,3% dijo estar dispuesto a realizar tareas de cuidado de su hijo, el 38,8% asegura que además de cuidar a su hijo están dispuestos a realizar tareas del hogar y el 15,9% aseguró no ayudar en la casa ni en el cuidado de sus hijos, ya que su función es trabajar y mantener el hogar.

La realidad no siempre muestra ejemplos equilibrados de familias con roles definidos y comprometidos en la crianza de los hijos. Y aunque no sea una situación común, también hay que rescatar la figura del padre que cría solo a su/s hijo/s. Ser un padre presente es algo deseado pero algunas veces esa presencia también está motivada por la necesidad. Javier crió prácticamente solo a su hija que hoy tiene 8 años porque la madre decidió desentenderse de ella. “La persona con la que elegí tener a mi hija se fue y no lo advertí porque por entonces sólo tenía 22 años. Ya hice mi autocrítica, para mí ser padre fue un acto de inconsciencia, pero también fue la manera que encontré de estar presente y plenamente consciente de mi rol”, cuenta.

Mucha ayuda familiar y seguir cierto “instinto” adaptativo fue lo que le permitió a Javier transformarse en el padre que es hoy. “Afortunadamente, los roles sociales y familiares fueron cambiando y hoy estamos liberados de etiquetas y rótulos. El ser humano tiene la posibilidad de ocupar diversos roles e ir mutando. Yo cambié radicalmente y me adapté a la nueva situación. La ausencia de la madre me hizo un padre presente y hoy disfruto mucho este rol.”

Para ciertos especialistas, que haya personas que se desentiendan de la crianza de sus hijos es la prueba irrefutable de que no existe el instinto en los humanos. El ideal materno es un producto de la modernidad, surge de la Revolución Industrial, cuando los Estados se dieron cuenta de que la población era fundamental y había que cuidarla. Siguiendo esta lógica, no son pocos los que piensan que el ideal paterno actual sería más bien un producto de la posmodernidad y respondería a los cambios en las necesidades productivas actuales, con la incorporación de la mujer al mercado laboral.

“Que no haya instinto paterno o materno no deslegitima la función, al contrario”, opina Campos Cervera. Y desliza que es más meritorio que no sea algo dado por la genética, sino adquirido y construido, surgido más del deseo que de la biología. En muchos hombres, el deseo de ser padre se va construyendo sin interesarles si ese deseo es instintivo o no.

‘Construir’ un padre

¿Existe el instinto paterno? El instinto materno también es uno de los temas tabú.. En realidad, esto no debe llamar la atención, puesto que los humanos somos distintos de los animales y no bien ingresamos a este mundo, lo primero que se aprende es a tener reglas que “destruirán” lo poco de instintivo que traemos desde la gestación.

Hoy se busca la democratización en el cuidado de los hijos. Pero no es ni la ternura ni el supuesto instinto paternal los que motivan estos cambios, sino algo mucho menos sentimental, como el ingreso de un número cada día mayor de mujeres a la fuerza laboral. En el nacimiento se ha comprobado que la presencia del padre logra una disminución de la duración del trabajo de parto y reduce la necesidad de analgesia. Y al igual que en los animales, en el hombre también se producen cambios hormonales. Durante el embarazo y luego del nacimiento, los varones registran un aumento de la prolactina, la hormona encargada de producir la leche.

Exista o no el instinto, lo cierto es que los hombres, por educación y biología, se mantienen lejanos al embarazo y al cuidado de los niños; sin embargo es probable que tengan un mejor desempeño si logran involucrarse desde el principio de la gestación. Participar de las visitas prenatales, presenciar el nacimiento y acompañar a la mujer en los primeros días modela una actitud de cuidado, de responsabilidad y de disfrute en la crianza.

Es estéril criticar los modelos tradicionales masculinos y elegir dedicarse a la crianza de los hijos estimula la satisfacción personal y de la familia y si no hay instinto, habrá que construirlo…

-“Lo que llaman ‘instinto paterno’ es consecuencia de una interrelación cultural o psico cultural. No es que hay algo innato, se aprende a ser buen padre”. (Harry Campos Cervera, psiquiatra y psicoanalista)

-“Cuando los varones tienen capacidad de empatía y están en contacto con el niño, son igual de capaces de decodificar las necesidades de ese niño que la mamá”. (Susana Iriondo, terapeuta familiar)

-En muchos hombres, el deseo de ser padre se va construyendo sin interesarles si ese deseo es instintivo o no.