Contar hasta 10… antes de hablar

Contar hasta 10… antes de hablar

incontinencia-verbal¿Qué hacer cuando entre la gente que nos rodea en el trabajo, la familia o el grupo de amigos, hay personas que no pueden guardar un secreto y al instante hacen pública una confidencia?

En mayor o menor medida, todos hemos participado de grupos donde estas situaciones desnudan  inconvenientes y sinsabores más o menos delicados. Dejando de lado a aquellos más ‘retorcidos’ que lo hacen con oscuros propósitos, todos sufrimos la presencia de un amigo o familiar al que no se le puede confiar nada porque lo cuenta sin medir las consecuencias y al instante.

Ante situaciones como éstas, bien vale preguntarse si detrás de un ‘boca suelta’ hay segundas intenciones. Es sabido que, una vez hecha pública la confesión, llegan inmediatamente las disculpas… “se me escapó”, “no me di cuenta” o lo “hice sin mala intención”. Pero, realmente, ¿qué mueve a estos incontinentes verbales que nos rodean? ¿Lo hacen a propósito o no pueden evitarlo? ¿Es genético o social?

El psiquiatra José López Villagra explica que normalmente en estas conductas “no hay una sola causa ni un solo tipo de persona” y por eso, establece tres perfiles tipo y comunes de incontinentes verbales (o ‘boca suelta’, como se les llama informalmente) que lo hacen sin premeditación. Obviamente, no se alude en este caso a aquellos a los que un par de veces se les escapó una confidencia por casualidad, ignorancia o una copa de más, sino de esos otros que parece que lo llevan en los genes.

Dime cómo hablas…

El primer perfil sería el del hipertímico (de hipertimia: trastorno de ánimo causado por un exceso de euforia), son aquellas personas hiperactivas y verborrágicas que no saben controlarse. “Son como los bipolares, pero más suave. Normalmente, son personas muy activas, que no paran ni un segundo, se meten en todos los negocios, duermen poco, compran todo y son muy habladores. Tienen una verborrea continua y hablan de más. No lo hacen con mala intención, pero lo que les sucede es que no tienen control sobre lo que dicen y por ese motivo es fácil que digan cosas que no deben”, define el psiquiatra.

El segundo perfil lo conformarían las personas que simplemente hablan mucho, sin responder a un trastorno psiquiátrico. Al no parar de hablar, el riesgo de soltar confidencias ajenas es mayor. “Al igual que hay personas calladas, hay otras que no paran de hablar. Son esas que, por ejemplo, están dos horas al teléfono hablando sobre cualquier tontería y cuentan cosas que no querían porque se les escapa”.

Y por último, López Villagra identifica un tercer grupo más interesante desde el punto de vista psiquiátrico, aquellos que usan los secretos de los demás para auto valorarse. “Son quienes buscan poder a través de los secretos que atesoran. Es como si dijeran: ‘Mirá, yo tengo información privilegiada, y eso me da valor’. Es gente insegura que busca la reafirmación“, expresa el especialista.

Más allá de las definiciones y la necesaria tolerancia que hay que tener ante estas personas, es importante preguntarse: ¿Hay solución? Al respecto, el psiquiatra advierte “Son tipos de personas de las que uno nunca se puede fiar, porque para ellos es prácticamente imposible frenarse”. Por eso, se muestra escéptico con la posibilidad de rehabilitarlos. “Sobre todo cuando no quieren cambiar. Muchos no aceptan que la incontinencia verbal sea un problema. Es más, creo que la solución está en los demás, en que no les cuenten nada de lo que después podrían arrepentirse”, asevera el doctor López Villagra.

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Consejos  para los ‘boca suelta’

-Pensar antes de hablar e intentar que el pensamiento lógico y racional maneje la conducta personal.

-Frenar la impulsividad asociada a la verborrea.

-Contar hasta 10 antes de abrir la boca.

-En casos extremos, recordar que solo el 20 % de lo que decimos es mejor que el silencio.

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